Tenemos un segundo cerebro: el SNE

Una maravilla

No cumple las funciones de nuestro verdadero cerebro, pero con alrededor de nada despreciables 600 millones de neuronas el Sistema Nervioso Entérico es conocido por muchos científicos como el “segundo cerebro”. Está localizado principalmente en el largo tubo digestivo (10-12 metros) y es enormemente complejo.

Funciones

La pregunta es: ¿Para qué cosa nuestro cuerpo requiere esa gigantesca cantidad de células neuronales en nuestro vientre?

La razón es que el proceso digestivo es mucho más complicado de lo que se ve a simple vista. El cerebro delega dicha responsabilidad al SNE, eficientando el gasto energético del cuerpo mediante una autonomía relativa de dicho órgano.

Para poder asimilar los nutrientes de la gran variedad de alimentos de nuestra amplia dieta, se demanda que se produzcan mezclas exactas de sustancias en los jugos digestivos y que esto suceda en el momento exacto. Además se requiere que estos se transporten al lugar correcto. Las paredes intestinales está formada por células especializadas que detectan los componentes químicos de los alimentos. En base a ésta información el SNE determina cuáles enzimas y en qué cantidad se necesitan para descomponer las moléculas grandes en otras pequeñas que el cuerpo puede aprovechar.

Aunado a esto el SNE regula la acidez y movimientos del tracto digestivo. La acidez varía considerablemente en algunas etapas, por lo que no es un proceso cualquiera. Y los movimientos deben ser variados y ajustados constantemente mediante contracciones según sea requerido.

Aún más importante: el SNE supervisa las defensas. Un sorprendente 70% de los linfocitos (células del sistema inmunológico) están en el abdomen. ¿Qué sucede cuando la cantidad de bacterias dañinas es demasiada para que los linfocitos se hagan cargo? Sí, usted adivinó. El SNE defiende al organismo provocando vómito o diarrea mediante fuertes contracciones.

El SNE está en comunicación con el cerebro intercambiando señales bioquímicas como son las hormonas que indican el hambre o la saciedad, así como también los horarios de comida.

 

 

 

 

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