Aceite de coco: ¿de héroe a villano?

Aceite de coco… Durante años grupos de salud y naturistas promovieron su uso, era vendido y recomendado de boca en boca, algunos incluso lo usaban en absolutamente todo campo de su existencia, sin embargo el héroe de muchos en estos últimos días se convierte en el villano que acecha a muchos con colesterol malo (LDL) y a quien la Asociación Americana del Corazón (AHA) culpa de riesgos de enfermedades cardiovasculares.

Y es que el aceite de coco es rico en grasas saturadas, grasa que si bien no es necesario evitarlas por completo, el consumo sugerido sólo es del 6% de las calorías totales que consumimos en un día. Lo que es más, el 82% de las grasas que contiene el aceite de coco son precisamente grasas saturadas. en vista de lo anterior el consumo excesivo de aceite de coco de hecho incrementa el colesterol LDL y por tanto puede ser causa de riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular u otros problemas de salud mayores. 

De plano el especialista Frank Sacks agregó una frase clave: “Puedes poner [el aceite de coco] sobre tu cuerpo, pero no lo pongas en tu cuerpo”.

Así es, a pesar de que no se recomiende su consumo en exceso, sigue siendo un excelente agente cosmético, donde entre otros beneficios se destacan los siguientes:

Úsalo como crema humectante (aplicación tópica). Efectivamente el aceite de coco tiene propiedades antibióticas y antimicrobianas que pueden ayudar a prevenir y combatir infecciones en la piel, agregado al hecho de que contiene ácidos grasos de cadena media, los cuales ayudan a restablecer el pH de la piel.

Entonces, ¿cuáles son opciones de aceite comestible más saludables que el aceite de coco para mantener en tu alimentación diaria? el muy alabado aceite de oliva cuyas grasas saturadas son de solo el 14%  y el aceite de canola cuyas grasas saturadas son aún menores ascendiendo a sólo el 7%.

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