Cibercrimen: qué implican para ti las violaciones a la privacidad y el ciberacoso

Cibercrimen… es una palabra que en los últimos tiempos se ha convertido en sinónimo de un temor subsecuente del uso diario de los servicios de la web: sea que consultes tu estado bancario, pagues las cuentas en línea, subas documentación a un sitio oficial o realices cualquier otra actividad en línea o aún más grave que alguien esté usando la conectividad en línea para hacerte victima de acoso.

Para los que nuestros días transcurren en la realidad virtual el término refleja tal preocupación real como si de caminar por una calle oscura en medio del barrio más peligroso de una ciudad populosa se tratase, sabes que cualquier descuido puede llevarte a resultar potencialmente dañado o hasta desembocar en la pérdida de tu identidad por medio de un robo de la misma.

Por lo tanto platiquemos un poco de las cuestiones envueltas directamente en el cibercrimen:

Violaciones de la privacidad personal

Desgraciadamente en los últimos años se ha perdido el sentido de privacidad y miedo a dañar la reputación de alguien, como consecuencia indirecta del mal uso de redes sociales, donde ya no es extraño el saber de casos en los cuales se habla de situaciones no muy agradables que a otros les han pasado o peor aún divulgar datos confidenciales de otros… sin detenernos a pensar en que existen personas que vigilan de cerca esos descuidos buscando perjudicar a los desafortunados que no tienen la más mínima idea de que peligran su identidad y/o buen nombre navegando cual barco a la deriva por aguas oscuras de la web.

Así que antes de subir la foto o información personal de un conocido o peor de un amigo o familiar al Facebook, Twitter, Instagram, etc. detengámonos a pensar si existe la remota o muy evidente posibilidad de generarles algún perjuicio.

 

Ciberbullying o acoso vía internet

Aún más reprobable resultan las acciones totalmente intencionales de perjudicar a algún otro ser humano, que no resulta de nuestro entero agrado exponiéndolo de manera deliberada al sufrimiento de burlas en línea por medio de subir un video altamente vergonzoso o privado o agobiándolo con mensajes de insulto o mofa; situaciones ambas ya muy difundidas en la actualidad.

Ahora bien, y ¿si nosotros somos las víctimas? primero no entremos en desesperación (se ha sabido de quienes han recurrido hasta al suicidio por estas razones) busquemos ayuda de familiares y amigos, más especialmente si el afectado eres tú joven menor de edad; después neguémonos a seguir recibiéndolo, es decir, no leamos por ningún motivo los mensajes, comentarios, y/o emails a través de los cuáles se nos está acosando y bloqueemos a todo remitente sospechoso. Y si lo requerimos no dudemos en buscar ayuda legal o médica para superarlo.

Por lo tanto estemos listos para evitar ser victimas del muy real problema del cibercrimen.

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